Una de
las clases que dicto en la Universidad Temple, en Filadelfia, se llama "Music
Appreciation". Un curso para ciento veinticinco estudiantes que no van a
ser músicos sino biólogos, médicos, abogados, economistas y periodistas entre
otras profesiones. Los estudiantes llegan a la clase porque les gusta la música
y sin tener muy claro de qué trata. En las quince semanas en las que nos reunimos
cuarenta y cinco veces, aprenderán teoría musical básica y adquirirán un vocabulario
que les permitirá comentar correctamente una canción popular o una sinfonía
clásica. Sustituirán los adjetivos feo y bonito por términos del argot musical. Cuando acabe el
curso se expresarán con acierto sobre tempo, dinámica, textura musical, contorno
melódico, timbre y registro de los instrumentos musicales. Diferenciarán el
canto gregoriano de un madrigal de Palestrina. Entenderán por qué la música de
Bach, Vivaldi y Handel suena diferente a la de Haydn, Mozart y Beethoven. Identificarán
la estructura de un Lied de Schubert y de obras más extensas. Conocerán por qué
la música clásica del siglo XX es más disonante que la de otros periodos.
En la primera clase contestan un breve cuestionario para diagnosticar sus conocimientos musicales. Les pregunto el nombre de las notas y las figuras musicales, intentan nombrar cinco notas en un pentagrama, les pido que escriban una escala de Re mayor y que identifiquen la "Sinfonía No. 5" de Beethoven y "La primavera" de Vivaldi después de escuchar sus inicios. Les digo que en cultura general, reconocer estas dos obras es como saber el nombre del primer presidente de su país o entrar a una sala del Louvre y advertir que se está frente a "La Gioconda.
Ninguno de mis estudiantes puede expresar —con
nivel de universitario— por qué le gusta la música que escucha: hip-hop, rock,
jazz o lo que sea. No poseen el lenguaje musical ni el entrenamiento para
hacerlo. Algunos serán buenos profesionales en las carreras que escogieron y, gracias
al curso, más selectivos con lo que escuchan.

Sinfonía No.5 de L. van Beethoven

'La primavera' de Antonio Vivaldi

Sinfonía No.5 de L. van Beethoven

'La primavera' de Antonio Vivaldi
A pesar de que la música me fascina la que sea". Veo que sus orígenes se reviste de un poco de complejidad. Me encanto tu artículo, ya que desconozco estos temas. Lo felicito por el trabajo que hace con nuestra juventud, en despertar ese interés por la música...la verdadera música. Con ello está contribuyendo a contrarrestar lo que vemos en los actuales momentos.
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